Llegó
el verano y con ello noticias sobre la escasez del agua. Hay numerosos pueblos que tienen que llevar
agua potable para el uso cotidiano, pero nadie habla de sus causas ni de la
mala gestión. Aparecen algunos artículos en diarios y alguna pequeña noticia en
los telediarios pero de una forma anecdótica como para llenar un espacio por
falta de noticias, sin ver que realmente es algo que debería preocupar mucho y
esos medios que tienen un cierto poder hacer hincapié en el meollo de la
cuestión.
El
estrés hídrico se produce cuando la demanda de agua excede la cantidad
disponible durante un determinado periodo de tiempo o su baja calidad rescinde
el uso.
Nuestros
ríos están cansados solo hay que darse una vuelta por el Ebro y ver lo que pasa
a la altura de Flix, en la margen derecha donde la fábrica electroquímica
vertió cantidades industriales de residuos, si bien ahora lo están limpiando,
con el dinero dado por la UE y no por quien contaminó desde hace décadas el
río. En realidad quien se beneficio, debería pagarlo y no como siempre el
pueblo. Creo, en mi humilde opinión que, quien contamine pague. Pero los
intereses y los conflictos están servidos. En Flix hay una presa un poco más abajo
de la fabrica química, la cual se construyó para cubrir las necesidades
eléctricas del complejo, y que ha hecho una barrera donde se han ido acumulando
residuos y dejando el lecho casi sin caudal. Si los ríos no fluyen, la
autolimpieza no funciona y si fluyeran y
no tuvieran demasiadas trabas esta
capacidad de autolimpieza con el arrastre podría solucionar algo el tema.
Los
embalse pueden ser otra traba, si bien son necesarios también suponen un
problema para los ríos ya que en momentos determinados dejan sin cauce a los
ríos y con ello ponen en peligro a la fauna que tienen y su capacidad de
renovación. Los sistemas fluviales tienen una capacidad de recuperación
altísima, pero requieren inversión, apoyo social y decisiones políticas. Y como
siempre los dos grandes partidos se echan las culpas mutuamente. En el 2000 la
Comisión Europea aprobó La Directiva Marco del Agua, para proteger las aguas
tanto cuantitativa como cualitativa y
garantizar la sostenibilidad, cosa que España como siempre no ha llegado a
cumplirla y mucho me temo que no llegará a cumplirla, a pesar de tener algunos
problemas judiciales con la UE. En realidad la cabecera de los ríos están bien,
es el cauce medio y final el que tiene problemas, y en nuestros ríos los que más
estrés tienen son: las cuencas internas de Cataluña, Júcar, Segura, Guadiana,
Guadalquivir, Tajo y Baleares.
La
situación puede ser complicada pero creo que todavía podemos estar a tiempo de
remediarla. Si en Europa ya se pusieron medidas hace 14 años, en España
deberían hacerlas, aunque hay que decir en su favor que en los últimos años se
han concienciado y han hecho un plan por un periodo de tiempo del 2015 al 2021.
Deberíamos
ser conscientes de la escasez del agua y dejar las guerras por ella a un lado y
todos buscar una solución, pero claro los intereses de la agricultura, turismo
y energía van por un lado, pero creo que todo puede ser compatible si se pone
sentido común. En realidad es hacer una
política que no ponga en peligro la salud de los ríos. ¿En qué se traduce esto?
En contaminar menos y castigar más a quien lo haga, y a lo mejor eliminar
barreras en los ríos, en el Duero ya se está haciendo, y reestructurar el
regadío. Difícil no lo es, y recursos tenemos, simplemente no lo sabemos usar.
Resulta
curioso que en nuestro viaje encontramos la reserva natural de Serbes que por
estar un poco más arriba no se viera azotada por los vertidos de la fábrica
química. El agua fluye y con ello va generando vida, si no fluye el ciclo de la
vida se para.
Como
dijo Jacques Y. Cousteau:” Olvidamos que el ciclo del agua y el ciclo de la
tierra son uno mismo”.
No
vivamos de espaldas a nuestros ríos, cuidémoslo y hagamos que los cuiden. Sin
agua ¿Qué alternativa tenemos?
Mª José Ferriols
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